
Cuando estás solo, la vida es más tranquila, no le debes explicaciones a nadie, o los porqués de lo que uno hace. Los momentos en soledad no tienen una compañía a la que decirle siempre algo, no hay nadie que te exija atención, eres libre de pensar y hacer lo que te plazca.
Los días grises me parecen tan especiales, no son tristes, son pacíficos, para sentarse a meditar, a escuchar, simplemente te invitan a vivir.
Vivir libremente, pensar libremente, hoy en día muchos necesitan esa libertad, y se dejan acorralar por la estupidez de ser igual a los demás.
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